Por qué la IA se inventa cosas y cómo evitar que te engañe

Las alucinaciones de la inteligencia artificial explicadas sin tecnicismos: por qué ocurren, en qué temas son más peligrosas y seis formas de detectarlas.

Por Redacción de Bit Claro · 3 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

En este artículo
  1. Qué es exactamente una alucinación
  2. Por qué suena tan convincente
  3. Dónde falla más
  4. Seis formas de detectarlas
  5. El patrón que más daño hace
  6. Cómo preguntar para que falle menos
  7. Esto no se va a arreglar solo
  8. En resumen

Le preguntas a una IA por una ley, un libro o una fecha, y te responde con total seguridad. El problema es que a veces esa respuesta es falsa, y suena exactamente igual de convincente que cuando es cierta. A esto se le llama alucinación, y no es un fallo que vayan a arreglar del todo: forma parte de cómo funcionan estas herramientas.

Qué es exactamente una alucinación

Una alucinación es una respuesta inventada presentada como un hecho. No es una mentira, porque no hay intención, y tampoco es un error de cálculo. Es el resultado natural de una máquina que predice qué palabra encaja mejor a continuación, no que consulta una base de datos.

Si quieres el mecanismo completo, lo tienes en qué es la IA generativa. La idea corta: el modelo aprendió patrones del lenguaje, no un archivo de datos verificados. Cuando le preguntas algo que no sabe, no tiene forma de notar ese vacío. Simplemente genera la continuación más plausible.

Por qué suena tan convincente

Aquí está la trampa. El modelo está entrenado para producir texto bien escrito, no texto verdadero. Y un texto bien escrito transmite seguridad: estructura clara, vocabulario preciso, datos concretos.

Por eso una alucinación típica no es vaga, es específica: te da un número de artículo, un año, un nombre de autor. Esa concreción es justo lo que nos hace confiar, y justo lo que la hace peligrosa.

Dónde falla más

No todas las preguntas tienen el mismo riesgo. Por orden, de más a menos peligroso:

Alto riesgo Riesgo medio Riesgo bajo
Citas y referencias bibliográficas Datos históricos poco conocidos Redactar o reescribir un texto
Artículos de leyes y normativa Pasos de procesos administrativos Resumir algo que tú le has dado
Datos médicos y dosis Características de productos Traducir
Cifras concretas y estadísticas Precios Lluvia de ideas
Enlaces y URL Biografías de personas poco famosas Corregir ortografía

La regla es clara: cuanto más concreto y verificable es el dato, más hay que comprobarlo. Y al revés: cuando le das tú el material y solo le pides que lo transforme, el riesgo es mínimo.

Seis formas de detectarlas

1. Pide las fuentes y ábrelas. No basta con que las cite: los enlaces inventados son de los errores más frecuentes. Si la fuente no existe o no dice lo que la IA afirma, ya tienes la respuesta.

2. Pregunta lo mismo dos veces en conversaciones distintas. Si el dato es real, se repetirá. Si es inventado, suele cambiar entre una respuesta y otra.

3. Pregunta a dos herramientas diferentes. Cuando dos modelos de empresas distintas coinciden, la probabilidad de invención baja mucho. Tienes las opciones en alternativas a ChatGPT.

4. Desconfía de la precisión excesiva. "El 73,4 % de los españoles" sin fuente es más sospechoso que "aproximadamente tres de cada cuatro".

5. Dale permiso para no saber. Añade al final de tu pregunta: "si no estás seguro de algún dato, dilo explícitamente en lugar de completarlo". Funciona sorprendentemente bien, porque le quitas la presión de rellenar el hueco.

6. Usa una herramienta con buscador. Las respuestas basadas en búsqueda en tiempo real, con las fuentes enlazadas, alucinan menos. No cero, pero bastante menos.

El patrón que más daño hace

El caso que más problemas da en la práctica es la ley inventada. Alguien pregunta por sus derechos como inquilino, consumidor o trabajador, recibe un artículo concreto de una norma, lo da por bueno y lo usa en una reclamación. El artículo no existe, o dice lo contrario.

Para cualquier tema legal, médico o fiscal, la IA sirve para entender el panorama y preparar las preguntas. La respuesta final tiene que venir del BOE, de la web oficial del organismo o de un profesional.

Cómo preguntar para que falle menos

  • Dale el material tú mismo. Pegar el texto y pedirle que lo resuma es casi infalible; pedirle que lo recuerde no.
  • Divide las preguntas complejas en pasos.
  • Pídele que razone antes de concluir.
  • Evita las preguntas que dan por supuesto algo falso: si preguntas "¿por qué el artículo 42 dice X?", te explicará encantada un artículo que no existe.

En cómo escribir prompts que funcionan tienes más sobre cómo plantear las peticiones.

Esto no se va a arreglar solo

Cada nueva generación de modelos alucina algo menos, y las herramientas con búsqueda integrada han mejorado mucho. Pero mientras el sistema funcione prediciendo texto plausible, la posibilidad de inventar sigue ahí. Pagar la versión premium reduce la frecuencia; no la elimina.

La conclusión práctica no es dejar de usarlas, sino cambiar el hábito: tratar la respuesta como el borrador de un becario espabilado, no como el dictamen de un experto.

En resumen

  • La IA inventa porque predice texto plausible, no porque consulte datos.
  • Las invenciones suenan más convincentes cuanto más concretas son.
  • Máximo riesgo: citas, leyes, cifras, enlaces y datos médicos.
  • Mínimo riesgo: transformar un texto que tú le has dado.
  • Comprueba siempre las fuentes, y para temas legales o médicos acude a la fuente oficial.